𝐀𝐍𝐈𝐕𝐄𝐑𝐒𝐀𝐑𝐈𝐎 𝐃𝐄𝐋 𝐏𝐀𝐒𝐎 𝐀 𝐋𝐀 𝐄𝐓𝐄𝐑𝐍𝐈𝐃𝐀𝐃 𝐃𝐄𝐋 𝐆𝐄𝐍𝐄𝐑𝐀𝐋 𝐃𝐄 𝐁𝐑𝐈𝐆𝐀𝐃𝐀 𝐄𝐔𝐆𝐄𝐍𝐈𝐎 𝐀. 𝐆𝐀𝐑𝐀𝐘
✪ 17 de Abril 1937 ✪
UN DIA COMO HOY, 17 DE ABRIL DE 1.938, FALLECIA EL GRAL EUGENIO A. GARAY, EL HEROE DE YRENDAGUE.
Aníra-ena pe manó, che ra-y kuéra. Jareko ningo peteï misión ña cumplí vaëra. Ñaguahéna la Yrendagüepe, jai-ú ñande gústope o sino-yramo ñamanomba oñondive upepe. (No se mueran todavía, hijos. Tenemos una misión que cumplir. Lleguemos a Yrendagüe, bebamos agua a gusto o muramos juntos allá). Palabras del Gral. Eugenio A. Garay antes de tomar Yrendague.
La retoma del Fortín Yrendague el 8 de diciembre de 1934 encomendada a la 8ª División de Infantería, fue una decisión sin retirada, fue una misión suicida, pero bien calculada y ejecutada, teniendo las consecuencia posibles que tendría para el enemigo considerando la naturaleza del terreno en que operaba. Cuando estos se dieron cuenta de la incursión, aunque no de su importancia, empezaron a intentar contrarrestarla y cortar su progresión, pero ya era tarde; si bien es cierto que impidió la llegada de los aguateros y cortó la columna, una parte de la División siguió adelante.
Como protagonista, afirmo que el coronel Garay, nuestro viejo jefe, se constituyó para todos en la energía impulsora de esa marcha, que se mantuvo firme en alcanzar el objetivo, pues cuando el peligro es latente y el momento difícil, el subalterno observa la actitud del jefe y se convierte en un reflejo fiel de sus reacciones.
El soldado sigue al jefe no solo por disciplina, amor propio y coraje, sino también buscando protección; y así también por confianza; pero si nota debilidad en él, es el primero en tener vacilaciones y en perder el control hasta la cobardía, porque se derrumba su fortaleza moral y hasta física.
Fue el coronel Garay el mejor ejemplo para todos en esas difíciles jornadas. Él sabía que nuestras flaquezas resultarían fatales para los hombres, por eso se sobrepuso a los desgarradores reclamos de sus estoicos soldados, ocultó sus padecimientos y los arengó siempre para darles ánimo y mantener firme su espíritu. En una palabra, no decayó jamás el espíritu del viejo y legendario guerrero.
Como oficial combatiente y protagonista desde el principio hasta el fin victorioso de la retoma del Fortín Yrendague y de sus pozos de agua, conocí todas las penurias, sacrificios y peligros de esa memorable acción de armas, viví la tragedia de la sed, el agotamiento, el hambre y el desgarrador espectáculo de gallardos mocetones vencidos por la naturaleza inhóspita y el calor terrible, pero vi también el portento que es esa máquina humana llamada hombre, cuando impulsado por la fuerza moral, el amor a la Patria y el respeto a su jefe, se sobreponía al impulso de una arenga, y eso lo consiguió el coronel Garay, anciano y magnífico jefe de la 8ª División, cuando todo era tragedia, sudor, hambre, sed, agotamiento y muerte. Puedo decir entonces que con su voluntad de acero nos llevó a la difícil victoria.
Escrito por el Mayor de Inf. (SR) Julio P.M Saldívar, excombatiente de la Guerra del Chaco y Benemérito de la Patria.
Fotografía original blanco y negro coloreado digitalmente por Hugo Gunsett.
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