EUSEBIO AYALA, EL DIPLOMÁTICO
Poco conocida es la faceta del Dr. Eusebio Ayala como diplomático. Este gran hombre de Estado, dos veces Presidente de la República
Historia
EUSEBIO AYALA, EL DIPLOMÁTICO
27 Jul 2025, 10:34
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EUSEBIO AYALA, EL DIPLOMÁTICOEste gran hombre de Estado, dos veces Presidente de la República, de 1921 a 1923; y de 1932 a 1936, ostenta un récord que no ha sido superado hasta hoy día, al haber servido como Canciller Nacional en cinco oportunidades bajo el mandato de cinco presidentes distintos, a saber: 

 

1) Del  4 de julio de 1908 al 21 de octubre de 1908 bajo el gobierno del Presidente Emiliano González Navero

 

2) Del 15 de agosto de 1912 al 15 de agosto de 1916 bajo el gobierno del Presidente Eduardo Schaerer

 

3) Del  15 de agosto de 1916 al 5 de junio de 1919 bajo el gobierno del Presidente Manuel Franco (fallecido en función de Jefe de Estado)

 

4) Del  6 de junio de 1919 al 15 de agosto de 1920 bajo el gobierno del Presidente José Pedro Montero

 

5) Del 15 de agosto de 1920 al 29 de octubre de 1921 bajo el gobierno del Presidente Manuel Gondra (para luego asumir por primera vez la Presidencia Provisional)

 

Para comprender la vocación del Dr. Eusebio Ayala por la diplomacia debemos comenzar relatando brevemente su historia de vida. Era hijo del francés Abdón Bordenave, quien había llegado al Paraguay concluida la Guerra de la Triple Alianza y conoció a Casimira Ayala (la madre) en Barrero Grande. De esa unión nació Eusebio el 14 de Agosto de 1875. 

 

Abdón Bordenave casó más tarde con la asuncena Dolores Franco Centurión, una dama perteneciente a una familia de arraigo en el país y conocida dentro del círculo de sus amistades como una mujer virtuosa de trato afable, por lo que recibió y crió a Eusebio con cariño y aprecio, como un hijo más. 

 

En la casa se hablaba el francés, y del matrimonio Bordenave-Franco nacieron otros cinco hijos, entre ellos un único varón, el doctor Enrique Bordenave, quien tendría también una brillante carrera política y diplomática llegando también a ser Canciller Nacional durante el gobierno del Dr. Eligio Ayala y Ministro Plenipotenciario ante el Gobierno de los Estados Unidos durante el mandato del Presidente Franklin Delano Roosevelt, en pleno desarrollo de la Guerra del Chaco.

 

Eusebio era un ciudadano a carta cabal. Terminados sus estudios en el Colegio Nacional y mientras estudiaba Derecho, cumplió con el deber militar sirviendo en el Regimiento 22 de la incipiente Guardia Nacional, en la Capital en el año 1899. Un año después, con 25 años asumiría su primer cargo diplomático como Secretario de Legación acompañando al Ministro Plenipotenciario Eusebio Machaín, realizando su primer viaje a Europa antes de recibirse de abogado. Autodidacta, ya en esa época tenía una sólida formación cultural y profesional que, sumados a su conocimiento del francés lo hizo quedar adscripto a la Legación Paraguaya.

 

El Ministro Machaín tenía sede permanente en París, con actuación como representante diplomático alterno en Londres y Madrid. En esos años de la “belle epoque” actúa Ayala en ceremonias importantes, representando a nuestro país en los funerales de la Reina Victoria. El Imperio Británico estaba en la proyección más elevada de su poder político y económico a nivel mundial. La muerte de la Reina legendaria cerraba un ciclo histórico del Imperio; largo y brillante.

 

Toda esa fastuosidad y grandeza debió impresionar hondamente a Ayala, que más que la búsqueda de una carrera, tenía el propósito era aprender en las fuentes directas del progreso que convergían en ese momento en la capital del Imperio. Luce para la ocasión su uniforme de diplomático, ciñendo el espadín correspondiente a su rango, que conservaría como recuerdo de una época plena de grandeza.

 

Al año siguiente vuelve a representar al Paraguay en la coronación de Eduardo VII de Gran Bretaña. En España asistió a la coronación de Alfonso XIII y en la Corte Belga conoció a la ex—emperatriz Carlota, esposa de infortunado Emperador Maximiliano de México. Permaneció Ayala en Europa hasta 1904.

 

Cuatro años de intensa vida en el viejo Mundo le permiten completar una sólida educación en los más variados aspectos del saber. A su regreso, culminó en Asunción sus estudios universitarios y luego optó por el grado de Doctor de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional defendiendo su tesis “El Presupuesto Nacional” a los 28 años de edad. Su objetivo era trabajar en la profesión, ganar dinero para permitirle volver a Europa, que lo mantenía siempre obsesionado. 

 

En aquellos años ingresa al Partido Liberal. Ejerce el periodismo como redactor de “El Diario” de su amigo Eliseo Da Rosa y hasta 1909 alterna la política con la vida profesional. En 1909, durante el Gobierno Provisorio de Don Emiliano González Navero, fue nombrado Ministro de Relaciones Exteriores, ocupando por primera vez ocupa un cargo ministerial.

 

El mismo año es enviado a Europa en misión oficial de carácter financiero. Sus gestiones en París y Londres se interrumpen por el golpe militar del coronel Albino Jara en 1911. Un año después, Eduardo Schaerer lo nombraría nuevamente Canciller Nacional, cargo que desempeñaría con los sucesivos presidentes Franco, Montero y Gondra en forma ininterrumpida hasta que en 1921 asumió la Presidencia Provisional de la República por designación del Congreso. Entre las muchas cuestiones que valen la pena mencionarse sobre la gestión de Ayala como Canciller en este período, se apunta el inicio de las relaciones bilaterales con el Imperio del Japón en 1919, que allanaría el camino para futuras operaciones comerciales y finalmente, la inmigración japonesa confirmada durante su segundo mandato y arribada en 1936. 

 

Luego de sortear la grave crisis que derivó en la Revolución del `22, en 1923 el Dr. Eusebio Ayala dejó el cargo de Presidente, asumiendo el Dr. Eligio Ayala primeramente la Presidencia Provisional y luego la Constitucional desde el 15 de agosto de 1924. Con motivo de los festejos del centenario de la batalla de Ayacucho, Eusebio Ayala fue nombrado Embajador especial ante el Gobierno del Perú. Los actos a realizarse en Lima reunieron a personalidades y Presidentes del continente americano. La oportunidad fue propicia para conocer el ambiente diplomático americano y buscar los contactos personales tan necesarios, en medio de la tensión con Bolivia y nadie mejor que el “Embajador” Eusebio Ayala. 

 

Conoció en Lima al General Pershing, ex-comandante de las fuerzas expedicionarias americanas durante la Primera Guerra Mundial; al General Agustín P. Justo, futuro Presidente de la Argentina que desde entonces lo uniría una estrecha amistad, tan útil años más tarde; y al Presidente de Bolivia Dr. Saavedra. En este ambiente internacional alternó el Dr. Ayala como un embajador de alta escuela, hábil negociador, brillante “causeur”, culto y desenvuelto. Su misión no podía ser más acertada.

 

Eusebio Ayala fue nombrado luego como Ministro Plenipotenciario ante el gobierno de los Estados Unidos, concurrente con los gobiernos de México y Cuba desde el 6 de noviembre de 1924 hasta el 24 de abril de 1926. Estando en estas funciones recibe las instrucciones reservadas del Ministro de Guerra y Marina Dr. Luis A. Riart enviadas desde Asunción el 18 de Agosto de 1925: “Atendiendo la necesidad imperiosa e ineludible de organizar la defensa nacional, el gobierno ha resuelto adquirir el material de guerra que pueda costear con los medios que actualmente dispone. A este objeto adoptó un plan, que se halla en ejecución, en la que se determina la cantidad de material que constituirá la base de la primera adquisición a efectuarse. El señor Presidente de la República doctor Eligio Ayala con gran satisfacción para mí, indicó la conveniencia de encomendar la adquisición a nuestro ministro en Washington doctor Eusebio Ayala, que a mediados del próximo mes se hallaría en París en uso de licencia”. 

 

Durante su permanencia en Washington tomó contacto con el Embajador argentino ante la Casa Blanca Dr. Honorio Pueyrredón. Inició negociaciones preliminares con relación a la construcción de la represa hidroeléctrica en el salto de Apipé sobre el río Paraná, antecedente directo del proyecto binacional de Yacyretá. 

 

El año 1925 fue indudable de gran actividad para el Ministro Ayala. Aunque con sede permanente en Washington, sus gestiones lo llevaban constantemente a Europa. En aquellos tiempos se hallaba una comitiva militar paraguaya en el Viejo Continente, algunos encargados de la adquisición de armamentos y otros en misión de estudios, y entre estos últimos estaba el Mayor José Félix Estigarribia. Conforme a las instrucciones reservadas de Eligio Ayala se sabía que: “al señor Mayor Estigarribia se le encomendó se informara de las condiciones en que conseguiríamos capitanes del Estado Mayor francés para instructores”. El Dr. Eusebio Ayala se frecuentaba periódicamente con Estigarribia en París.

 

Al término de este período se dedicó nuevamente a su profesión como abogado de importantes firmas nacionales y extranjeras y a la actividad gremial como Presidente del Touring Club del Paraguay hasta su designación como Presidente de la República. El doctor Ayala tenía un concepto justo del dinero, pero nunca alentó ambiciones especulativas, pudiendo hacerlo. El patrimonio que dejó después de haber sido dos veces Presidente de la República, Ministro de Estado, diplomático, agente financiero e importante abogado, es el reflejo de un hombre sagaz, honesto y equilibrado. Con un sentido pragmático supo ganar dinero, pero sin que el dinero lo dominara bajo ningún concepto.

 

A principios de la década del `30 se muda a París por problemas de salud y allí continúa su vida con mucho énfasis en la parte académica. Ayala pensaba que en todo diferendo internacional, no son suficientes los títulos históricos, si estos no se apoyaban en argumentos jurídicos. Escribe y pronuncia conferencias en París. Su dominio del francés le permite actuar con solvencia y fluidez en los foros intelectuales y universitarios. Como miembro de número de la Academia Diplomática Internacional con sede en París, colabora con las más altas personalidades del mundo europeo en la redacción del monumental diccionario diplomático que edita la Academia. Colabora igualmente con la “Revue du Droit International”, importante publicación que se edita en francés e inglés. Expone su tesis sobre el “uti possidetis y su relación con las cuestiones internacionales en América. 

 

A comienzos del año 1932 se inicia en el Paraguay la campaña política para elegir el futuro presidente de la República. El 17 de Enero de 1932, se inaugura la Convención del Partido Liberal en el Teatro Granados. El senador Carlos Sosa, telegráficamente pide autorización al doctor Ayala para presentar su candidatura quien desde París, acepta. El día 18 de febrero, por la tarde, recibe en París el doctor Ayala la noticia de su proclamación como candidato para Presidente de la República, para el período 1932-1936.

 

Conservador y moderado en sus gustos, vivió sin ostentación ni lujos, apreciando el confort como signo de civilización. Dio importancia al cargo que ocupaba, actuando con desenvoltura en cualquier ambiente. Estimaba que la representación que investía con un sentido republicano, implicaba responsabilidad; no desmerecer la dignidad del cargo y proceder, al mismo tiempo, con las limitaciones de la propia Patria. En los años de su madurez política, desechaba el uso de los símbolos del mando. Siendo Presidente de la República en su segundo período, solo se colocó la banda presidencial en tres ocasiones: al tomar posesión del cargo el 15 de agosto de 1932, en el (Te Deum) de la Victoria y el 15 de Agosto de 1935. En ninguna oportunidad usaba condecoraciones y las veces que fue al frente de batalla durante la Guerra del Chaco iba vestido como soldado raso.

 

Luego del golpe de febrero de 1936 iniciaría su exilio en la Argentina de donde no regresaría sino en ocasión de la muerte de su hermano Enrique Bordenave, que le afectó considerablemente. Cuando en agosto de 1939 el General Estigarribia asumió la Presidencia de la República, como homenaje al ilustre estadista designó al pueblo de Barrero Grande con el nombre de “Dr. Eusebio Ayala”. Al conocer este hecho, apenas hizo un comentario: “creo que se han apresurado, todavía estoy vivo.” Posteriormente el Gobierno le ofreció la Legación en Buenos Aires, que declinó amablemente.

 

Los últimos años residió en Buenos Aires, trabajando como abogado asociado al estudio del Dr. Enrique Gil, prominente profesional del foro argentino y como miembro de la “Cámara de Comercio Paraguayo—Argentina”, que gracias a su dedicación se publicaba mensualmente, un “Boletín” bajo su dirección. Una vez más, servía a su Patria, gracias al prestigio de su nombre.

 

Con la serenidad de sus últimos años, el 4 de junio de 1942 se produjo su muerte. Amaneció en el lecho sin vida, sin un gesto de dolor, como dormido plácidamente. Sus restos fueron inhumados en el panteón de la Recoleta de Buenos Aires, perteneciente a una familia amiga. Al desaparecer los dueños del panteón, que no tenían descendientes, por disposición testamentaria debió ser clausurado, lo que obligó retirar los restos del Dr. Ayala.

 

Desde mucho tiempo era deseo de la familia, trasladar sus restos al Paraguay. Su hijo había comenzado a construir un panteón con este propósito. Durante la larga permanencia de los restos en Buenos Aires, atendía a los mismos el Dr. Justo Pastor Prieto que había sido su fiel colaborador durante su presidencia. Este había obtenido, en los últimos años, ubicar los restos del Dr. Ayala en el Panteón de la Unión Cívica Radical, en un gesto de deferencia, al gran hombre que había sido el extinto.  

 

Los restos mortales del gran estadista volverían al Paraguay recién después de la caída de Alfredo Stroessner.

 

FUENTES: “Diccionario biográfico paraguayo” de Luis Verón / “Eusebio Ayala. Perfil de un ciudadano” de Manuel Peña Villamil / “Eusebio Ayala, Colección Protagonistas de la Historia, número 11” de Manuel Peña Villamil / Datos proporcionados por Mario Ariel Amarilla / Artículo y recopilación: Eduardo Nakayama, Academia Liberal de Historia

 

IMAGEN: El Dr. Eusebio Ayala en compañía de su esposa Marcelle Durand y su hijo Roger Ayala Durand en Washington, durante la gestión de aquel como Ministro Plenipotenciario del Paraguay ante los Estados Unidos, México y Cuba (1924-1926). “Fotografías Antiguas del Paraguay” de Marcos Echeverría


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