Mientras muchos líderes
se protegían con búnkeres
“por si acaso”,
él eligió otro camino.
Mariscal Francisco Solano López
no necesitó esconderse.
Nunca tuvo refugio.
Nunca se ocultó.
Nunca puso su vida
por encima de la de su pueblo.
Luchó de frente,
caminó la guerra junto a los suyos
y murió de pie,
con Paraguay en el pecho
y la dignidad intacta.
No fue cobardía. Fue convicción.
No fue imprudencia. Fue liderazgo.
El único mariscal sin búnker.
El único que jamás se escondió.
#patriaguaranidigitalmedia